Septiembre, mes de nuevas flores y renovado verde, de aroma a néctar y cantar de pájaros…mes de renacer y pintarse sonrisas, de recordar y aferrarse a lo que siempre se llevó en el corazón: el amor.
Uno aprende con el pasar de los años que se puede amar más de una vez, aprende que se puede superar el dolor, que se puede seguir adelante y pintarse de primavera por más crudo que haya sido el invierno. Uno aprende que la vida continúa y hay cielos azules por venir y brazos en los que refugiarse y ojos en los que perderse….pero a olvidar, sabe Dios porque nunca se aprende.
Mi corazón se enamoró profundamente por primera vez a los 18. Todo parecía para siempre; no había motivos para pensar que no sería así.
Lo veía llegar y mis piernas temblaban, el corazón parecía querer saltarse de mi cuerpo, se me notaba de lejos que moría de amor por él.
Tenía unos ojos tan bellos….todavía hoy, si cierro los míos, los recuerdo. Escribía su nombre en todos lados y lo rodeaba de corazones, lo pensaba a todo el tiempo.
No me hacía mucho caso, pero no importaba, para mi él era la cosa mas bella que pisaba esta tierra y yo sentía que me derretía si tan solo me regalaba una mirada.
Hubiese dado hasta mi nombre por un beso suyo…..hasta que una noche mágica finalmente se acercó a mí y nos sentamos a conversar, el beso me lo dio más tarde y le entregué mi corazón para siempre.
Bailábamos lentamente, hablamos mucho, nos reímos y yo toqué el cielo con mis manos aquella noche…..la primera y la única que pude tenerlo así de cerca. No conocía hasta ese entonces lo que era la felicidad. Quedamos en vernos el fin de semana siguiente y lo esperé con ansias, pero nunca llegó.
Un auto que vuelca en la noche, la vida que se le escapa….y las lágrimas de quienes quedamos de este lado, impotentes, en silencio, vacíos, conociendo un dolor que jamás habíamos sentido…..y para mi, el primer dolor que quebraba mi alma.
Fue en primavera, la única primavera gris de mi vida.
Hoy leía en mi viejo cuaderno de poesías y encontré muchas cosas que le escribí en aquel entonces, todavía me duelen, pero de una forma diferente….me duele en los recuerdos y a la vez me huele a primavera y amor.
Bella flor del alma mía
Recién llegaba la primavera cuando tu
Bella flor del alma mía
Partías rumbo al cielo
A convertirte en estrella.
Cuantas lágrimas, cuánto dolor.
Apenas despertaba el día cuando tu
Bella flor del alma mía
Te ibas durmiendo…frágilmente te morías.
Ya casi comienza el verano,
Que pronto pasa el tiempo…
Y cuanto dura el dolor amor mío, cuanto.
Tu cuerpo fue marchitándose de a poco
Como si fuese una flor
Que arrancaron súbitamente.
Pero tu perfume, dulce niño mío
Permanecerá vivo en mi alma.
Porque tu, bella flor del alma mía
Fuiste lo más lindo que tuve en esta vida.
1985, para Oscar
Una triste reflexión
De pronto una triste idea comenzó a revolotear por mi mente,
quise distraerme pero ya era tarde,
un manto de lágrimas se había apoderado de mi alma.
Cuando pase el tiempo, si es que la vida no me deja pronto,
volveré hasta aquel lugar donde ahora tu duermes.
Miraré tus flores, acariciaré tu foto y sumergida en los recuerdos
reviviré una y otra vez los dulces momentos que vivimos
y los que nos faltó vivir.
Después volveré al presente, te miraré una vez más y pensaré…
por ti, dulce pequeño, que aun así dormido eres joven
es que mi alma ya anciana llora porque todavía te quiere.
Entonces, volveré a mirarte, secaré mis ojos
y caminando despacio, regresaré a casa.
1986, casi un año después


