jueves, 6 de octubre de 2011
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Etiquetas: amor, desconfianza, lago, sexto sentido
miércoles, 17 de febrero de 2010
De Caminos, sombras y aguita fresca.....

Uno tiene momentos duros que vivir, lágrimas que secar, caminos oscuros que recorrer. Hay puertas a lo desconocido que debemos abrir sin miedo aun muriéndonos de temor, porque así es la vida, una odisea, una aventura que surcar día a día.
Lo bueno es que en este viaje no llevamos las manos vacías, desde el mismo comienzo del camino siempre hay quien nos ayude a seguir adelante y en nuestro andar también tomamos las manos a otros para que logren, al igual que nosotros, seguir su camino. A veces lo hacemos por amor, por amistad o por piedad, a veces lo hacemos porque ayudar nos beneficia a nosotros mismos.
Lo cierto es que como sea hay que seguir adelante, y los altos en el camino no pueden distraernos de la meta que perseguimos, sin importar cual sea esta y aun sin importar si sabemos cual es.
Aquellos que acompañan nuestro camino son a veces brisa que refresca, agua que calma la sed, sombra cuando el sol hace que te arda la piel. Son caricia, voz de aliento, pañuelitos que secan lágrimas, son paisajes verdes y lluvia en nuestros desiertos muchas veces inmensamente áridos. Por mucho que nos creamos fuertes, suficientes, indestructibles, creo firmemente que si no fuera por los seres que van junto a nosotros, nos perderíamos en el camino.
Nosotros también somos eso para los demás, no se si para muchos o pocos, para uno o para miles, pero también somos agüita fresca, sombra y lluvia para alguien más.
La clave podría estar en no olvidarlo y no caer en el egoísmo de creer que todos están allí para nosotros.
He visto gente que empieza a dejarse vencer nada mas para que le digan “vamos, vamos” y se quedan allí, inmóviles, deleitándose con sus penas porque entonces todas las brisas querrán calmarle y todas las sombras darle cobijo. En ese afán de tener a los demás pendientes, van olvidando que están deteniendo el camino de otros por algo que de antemano saben que no quieren cambiar. Pero llega el momento que aquellas lluvias frescas se van secando al ver que nada logran y un día simplemente se van a darle frescura a alguien más que sí quiere salir, seguir, alcanzar.
He visto gente culpar a todos de no entenderles, de dejarlos solos o peor aun, los he visto llenarse la boca diciendo: “¿Ves?, por eso estoy solo, eres más de lo mismo, no haces más que presionarme” Y no, no era presión, pero si palabras para ayudarlos a seguir adelante y a la vez, palabras para que ambos pudieran avanzar.
De que sirve detenerse en el camino de esta vida por alguien que no quiere cambiar, que no quiere oír, que está completamente convencido que es el único poseedor de la verdad….
Yo en particular, puedo detener mis pasos por alguien que me necesita, pero ya no por quienes dicen necesitarme nada más que para que les acompañe en un pozo del que no quieren salir y tener así siempre a alguien que les consuele. No quiero perder mi rumbo en pos de otros que ya ni se quieren a si mismos porque la autocompasión se ha transformado en su mejor compañía. No quiero cargar maletas de lamentos de quienes no hacen nada por cambiar. Pueden llamarme egoísta, pero cargo con mi propio bagaje y el de aquellos que han decidido seguir adelante a pesar de los males…. ese equipaje no me pesa, lo llevo con gusto y puedo cargar aun con muchos más. Pero no, no cargo más con maletas de quienes se han atado los pies para no seguir. Me gritarán, me llamarán y me dolerá, pero los escucharé nada más hasta que la distancia de mis pasos adelante vaya apagando el sonido de sus lamentos cotidianos.
Me voy caminando con mis pies cansados pero seguros.
Uno tiene momentos duros que vivir, lágrimas que secar, caminos oscuros que recorrer. Uno tiene amigos, amores, desconocidos a quienes arrimarse por estos caminos de la vida. Me voy, con quienes caminan junto a mí y me dejan caminar a su lado.
martes, 27 de enero de 2009
Palabras como melodías (Verdad)
Hay palabras que me suenan a melodía en el alma y almas que bailan con las palabras. Estas son algunas de esas palabras que me dijiste y me llenaron el corazón de suaves acordes.
....y mi amor no nesecita agua, para mi el amor es como la flor silvestre
nace sin nadie sembrarlo, incluso , la arrancas y vuelve a salir,
de esa forma te amo yo...
Anoche mientras dormía,
mi cuerpo fue abandonado,
mi alma llego hasta tu morada ,
para robarse la tuya .
Posando sus labios ,
sobre tus oídos y susurrando,
la invito a que te abandonara.
ambas almas huyeron en una nube,
la cual no tenía manchas,
blanca y pura como el amor que se juraban.
Mas en el caminar,
detuvieron su marcha,
la luna llena los invito a quedarse allí,
entre besos y caricias,
cuerpos desnudos, pieles ardientes,
se fundieron ambas almas en una sola.
Gemidos se escuchaban al unísono,
como si fuera una sola voz,
es que a la vez tu y yo,
llegamos a extasiarnos en amor.
Mas comenzó a salir el sol,
y ambas almas corrieron,
hasta sus respectivas moradas,
buscando los cuerpos abandonados.
Sentí llegar la mía y desperté,
entre sabanas mojadas ,
y temblando de emoción.
Mas al ver que todo aquello fue un sueño,
sentí una envidia enorme,
por que mi alma pudo estar ,
donde mi cuerpo anhelaba.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Primavera, flores y recuerdos
Septiembre, mes de nuevas flores y renovado verde, de aroma a néctar y cantar de pájaros…mes de renacer y pintarse sonrisas, de recordar y aferrarse a lo que siempre se llevó en el corazón: el amor.
Uno aprende con el pasar de los años que se puede amar más de una vez, aprende que se puede superar el dolor, que se puede seguir adelante y pintarse de primavera por más crudo que haya sido el invierno. Uno aprende que la vida continúa y hay cielos azules por venir y brazos en los que refugiarse y ojos en los que perderse….pero a olvidar, sabe Dios porque nunca se aprende.
Mi corazón se enamoró profundamente por primera vez a los 18. Todo parecía para siempre; no había motivos para pensar que no sería así.
Lo veía llegar y mis piernas temblaban, el corazón parecía querer saltarse de mi cuerpo, se me notaba de lejos que moría de amor por él.
Tenía unos ojos tan bellos….todavía hoy, si cierro los míos, los recuerdo. Escribía su nombre en todos lados y lo rodeaba de corazones, lo pensaba a todo el tiempo.
No me hacía mucho caso, pero no importaba, para mi él era la cosa mas bella que pisaba esta tierra y yo sentía que me derretía si tan solo me regalaba una mirada.
Hubiese dado hasta mi nombre por un beso suyo…..hasta que una noche mágica finalmente se acercó a mí y nos sentamos a conversar, el beso me lo dio más tarde y le entregué mi corazón para siempre.
Bailábamos lentamente, hablamos mucho, nos reímos y yo toqué el cielo con mis manos aquella noche…..la primera y la única que pude tenerlo así de cerca. No conocía hasta ese entonces lo que era la felicidad. Quedamos en vernos el fin de semana siguiente y lo esperé con ansias, pero nunca llegó.
Un auto que vuelca en la noche, la vida que se le escapa….y las lágrimas de quienes quedamos de este lado, impotentes, en silencio, vacíos, conociendo un dolor que jamás habíamos sentido…..y para mi, el primer dolor que quebraba mi alma.
Fue en primavera, la única primavera gris de mi vida.
Hoy leía en mi viejo cuaderno de poesías y encontré muchas cosas que le escribí en aquel entonces, todavía me duelen, pero de una forma diferente….me duele en los recuerdos y a la vez me huele a primavera y amor.
Bella flor del alma mía
Recién llegaba la primavera cuando tu
Bella flor del alma mía
Partías rumbo al cielo
A convertirte en estrella.
Cuantas lágrimas, cuánto dolor.
Apenas despertaba el día cuando tu
Bella flor del alma mía
Te ibas durmiendo…frágilmente te morías.
Ya casi comienza el verano,
Que pronto pasa el tiempo…
Y cuanto dura el dolor amor mío, cuanto.
Tu cuerpo fue marchitándose de a poco
Como si fuese una flor
Que arrancaron súbitamente.
Pero tu perfume, dulce niño mío
Permanecerá vivo en mi alma.
Porque tu, bella flor del alma mía
Fuiste lo más lindo que tuve en esta vida.
1985, para Oscar
Una triste reflexión
De pronto una triste idea comenzó a revolotear por mi mente,
quise distraerme pero ya era tarde,
un manto de lágrimas se había apoderado de mi alma.
Cuando pase el tiempo, si es que la vida no me deja pronto,
volveré hasta aquel lugar donde ahora tu duermes.
Miraré tus flores, acariciaré tu foto y sumergida en los recuerdos
reviviré una y otra vez los dulces momentos que vivimos
y los que nos faltó vivir.
Después volveré al presente, te miraré una vez más y pensaré…
por ti, dulce pequeño, que aun así dormido eres joven
es que mi alma ya anciana llora porque todavía te quiere.
Entonces, volveré a mirarte, secaré mis ojos
y caminando despacio, regresaré a casa.
1986, casi un año después
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Etiquetas: amor, juventud, recuerdos, septiembre




