miércoles, 15 de agosto de 2012

Una Gaviota Curiosa (Cuento)




Ya había terminado mi día, nosotras las gaviotas nos dormimos tempranito, pero algo me quitó el sueño. Les contaré...
Una mujer taciturna se sentó sobre las dunas, a pocos metros de mi; hizo una breve llamada y apoyó su cabeza en el tronco de aquel árbol inmenso. Cerró sus ojos y la venció el sueño. Estaba muy cansada de tanto llorar y de una agónica vigilia, pero eso lo supe más tarde.
Él llegó poco después, la despertó con dulzura y sin cruzar palabra tomó su mano y la invitó a caminar. Me vi tentada a seguirlos, no sé porqué, no es de gaviota ir detrás de la gente.
- No he demorado tanto princesa. ¡Te has quedado dormida! dijo el muchacho. "Es peligroso estar solita aquí"
Traía su sonrisa de duende travieso, una sonrisa casi mágica, de esas que súbitamente hacen que el otro sonría también, aun en medio de las lágrimas.
Bajaron a la playa, los seguí de cerca, nadie sospecha de una gaviota junto al mar...
¿Cómo será llorar? Eso no nos pasa a nosotras las aves.
Sobre la arena, olvidando el frío y dejando huellas invisibles, comenzaron a charlar. Me quedé por allí, curiosa; en invierno pocos bajan a la playa por la noche.¡ La gente hace cosas tan extrañas! Nunca los entenderé.
- "Gracias" dijo él, rompiendo el silencio y manteniendo su sonrisa. "Pensé que ya no te hacía falta mi hombro"
- "Eso nunca pasará" contestó ella en un suspiro. "Eres siempre mi refugio cuando ya no sé que hacer o a donde ir. Eres mi amigo, mi escape. Por eso nunca entendí que digas "gracias" cuando soy yo quien te necesita. Perdón por ser tan egoísta"
-"Perdonada mi muñeca . Y aunque te recuerdo que también corres a mi cuando a nadie le importa tu alegría, confieso que aprovecho para estar allí cuando abres las puerta" susurró con picardía. "Soy un oportunista empedernido y no pido perdón por eso."
-"Tonto!"
-"Tonta tú!"
Comenzaron a reír y a empujarse como niños jugando en la arena. Era tan lindo verlos. Yo quisiera poder hacerlo - a reír me refiero- pero apenas puedo graznar.
Volé unos metros más allá para disimular, se supone que, a nosotras las aves nos asustan las personas y preferí actuar conforme a mi esencia.
Detuvieron su andar, él la abrazó tiernamente por un buen rato sin hacer preguntas. No hacía falta, la conocía de memoria y sabía que eso era lo único que ella necesitaba en ese momento. Un abrazo cálido, íntimo y cómplice. Sentí su paz cual si yo fuese paloma.
¿Cómo serán los abrazos? Con estas alas no se puede sino volar.
El abrazo terminó y se quedaron mirando a los ojos. Creí que se besarían y no quise ver, pero no, los oí hablar y volví a mirar.
- "Cuéntame que sucede ¿Qué te tiene tan triste?" preguntó él preocupado.
Ella habló y habló recostada sobre su hombro, mientras él le secaba las lágrimas y acariciaba el cabello en silencio. Aquel muchacho escuchó atentamente sus palabras, cada una de ellas parecían importarle, cada palabra tenía sentido.
No diré lo que le oí decir, hay cosas que mejor queden selladas entre las olas, la arena y yo, pero sentí su dolor.
Luego de escucharla sin interrumpir, comenzaron a dialogar. Él le daba ánimos, consejos, y poco a poco ella se fue animando. En todo ese tiempo, no dejó de colmarla de besos en sus manos y su frente. Otra vez el silencio, las miradas profundas y finalmente el beso apasionado que quise evitar ver antes y ahora me tomó por sorpresa. Pensé, ¿Cómo se sentirá besar? Mi pico sólo sirve para comer y limpiar mis plumas.
Tras el beso, la caricias se hicieron más intensas, los suspiros más profundos y como quien se deshace de cadenas, sus cuerpos se liberaron y comenzaron a amarse locamente. No hubo un centímetro de aquella mujer que él no hiciera suyo, que no gozara plenamente. 
Penetró su cuerpo y su alma, y desde donde yo estaba, aquella imagen era tan hermosa como volar... y de eso yo si se bastante. Me sentí avergonzada y metí mi cabeza entre las alas. Entre mis plumas deseé saber como sería hacer el amor de esa manera. Sentí envidia, quise ser ella y suspirar de esa manera, pero ¿quien a visto a una gaviota suspirar?
Se hizo muy tarde, aun para los humanos y llegó el momento de partir. Desplegué las alas, remonté vuelo y mientras me alejaba los escuché reír nuevamente. Esta vez, la risa de la muchacha era diferente, hermosa, sincera. Quise tanto saber reír...
Desde lo alto, los vi despedirse con ternura. No escuché lo que decían, ya estaba muy alto en el cielo, pero presiento que volveré a verlos por aquí alguna otra vez.
Volví a mi roca, me quedé dormida y soñé que aquella mujer era yo y por fin comprendí esos sentimientos que como gaviota nunca viví.









jueves, 29 de diciembre de 2011

analiagm's Business Files - muere con la sonrisa - eSnips

analiagm's Business Files - muere con la sonrisa - eSnips

jueves, 6 de octubre de 2011



Aquella mujer se sentó como siempre junto a la orilla del lago tranquilo y dejó su mente pasear libremente por las orillas de los recuerdos. Miró el agua sosegada, y como solía hacerlo, quiso pensar que aquella estaría tibia, casi convidándola a sumergir desde su cuerpo hasta su alma. Sacudió la cabeza y se dijo “No! Nada es lo que parece y el agua seguramente esté fría”
Cerró los ojos, escuchó la brisa jugar entre los árboles, mientras sus recuerdos colgaban de las ramas y pensó, “El agua nunca está tibia. no debes confiar”
Muchas veces intentaron convencerla de que estaba equivocada, que debía creer en lo que veía. Tantas otras veces se molestaron con ella por ser incrédula, por confiar únicamente en los dictámenes de su corazón.... Pero ella sabía que siempre tenía razón... el agua estaba fría.
No fue algo que aprendiera sola, fue la vida misma que le demostró que debía confiar más en su sexto sentido que en lo que los demás le dijesen, sin importar la vehemencia usada para persuadirla.
Finalmente, el agua estaba fría y ella lo presentía.

Abrió los ojos, cautivó nuevamente sus recuerdos que aun se mecían en las hojas y emprendió el camino de regreso.

Por el sendero, alguien le habló con voz tierna. “Todo te lo doy, eres mi luna y mi sol. Bañémonos juntos en aquel lago, vi que agua está tibia, nademos los dos, yo te cuidaré.”
Ella sonrió, tomó su mano y lo acompañó sin decir una palabra.
De nada servía decirle lo que ella sabía; él no querría creerle y hasta seguramente su amado se molestaría con ella por desconfiar.
Regresó junto a él a la misma orilla que había dejado momentos atrás,y mientras nadaban juntos, ella sentía, más que en su piel, en su alma, que el agua estaba fría y pronto llegaría una corriente helada.  

martes, 16 de agosto de 2011



No, no es que ya no esté enamorada de ti, lo estoy.
No, no es que ya no sienta tu amor, lo hago.
No, no es que no me preocupe por ti, siempre lo hago.
No, no es que no te preocupes por mí como solías hacerlo.
Pero si un día,  sucede que te das cuenta
que ya no digo "TE AMO" como lo hacía antes,
es sólo que a veces, por lo menos de vez en cuando,
ojalá fuera yo el que dice:
"YO TAMBIÉN TE AMO"

MUERE CON LA SONRISA

Muere con la Sonrisa
  • No escribas el verano en la piel de mi mano
  • Pasa, sueña y escapa libre.
  • Nunca seré primero, soy un viento extranjero
  • Que también pasa y sueña libre.
  • Porque tus sueños te darán lo que la vida no te da.
  • Descolgate del cielo como lluvia de enero
  • Dale vida a la gente y siente.
  • Aunque tú no lo veas mojale las ideas
  • Que broten nuevos sueños siempre
  • Porque tus sueños te darán lo que la vida no te da.
  • No encierres tu futuro en el gris de los muros
  • Pintate de paloma y vuela.
  • Apunta tus heridas hacia una nueva vida
  • Ábrete el pecho, sangra y sueña
  • Porque tus sueños te darán lo que la vida no te da.
  • En la última hora cuando la gente llora
  • Pasa sueña, delira y muere.
  • Muere con la sonrisa de quién muere deprisa
  • Por defender sus sueños muere.
  • Muere con la sonrisa de quién muere deprisa
  • Por defender sus sueños siempre.
  •